Autor: Enrique Huamaní – Gerente de Riesgos de Coopac San Miguel
Desde 2019, cuando la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) asumió la supervisión de las Cooperativas de Ahorro y Crédito (Coopac), el sector ha vivido un proceso de transformación profunda.
En ese momento, existían 445 cooperativas registradas; hoy permanecen activas 233, junto con 2 Centrales Coopac. Esto significa que 212 cooperativas fueron cerradas, ya sea por disolución o intervención.
Un cambio que evidencia algo clave: la madurez del sistema Coopac comienza con la gestión de riesgos.
El impacto de la supervisión y la depuración del sistema
Del total de cierres, cerca del 69% corresponde a disoluciones por inactividad. Muchas cooperativas no lograron acreditar el cumplimiento de sus obligaciones básicas —como presentar estados financieros, realizar reuniones estatutarias o designar representantes—, lo que llevó a la SBS a declarar su disolución administrativa.
El 31% restante se debió a intervenciones por riesgo de insolvencia o patrimonio negativo, muchas veces producto de una gestión crediticia deficiente, fraudes o operaciones fuera de la normativa.
Estos casos confirman que la gestión de riesgos no es opcional, sino esencial para la sostenibilidad y transparencia institucional.
Por qué la gestión de riesgos fortalece a las cooperativas
Fortalecer la cultura de gestión de riesgos dentro del sistema cooperativo es una prioridad.
Tanto los colaboradores como los socios deben comprender que identificar, evaluar y mitigar los riesgos permite:
- Proteger los aportes de los socios.
- Cuidar el ahorro colectivo.
- Garantizar la calidad de los créditos.
- Asegurar la sostenibilidad de la institución.
Sin embargo, la gestión de riesgos suele ser subestimada porque sus resultados no son inmediatos ni visibles.
Cuando colocamos un crédito, el beneficio económico es evidente; pero cuando aplicamos un pensamiento basado en riesgos, el resultado es lo que no ocurre: el error que se evita, la pérdida que no sucede o la multa que nunca llega.
La madurez se demuestra en la prevención
El verdadero valor de la gestión de riesgos está en prevenir antes de reaccionar.
Muchas organizaciones aprenden su importancia después del golpe, cuando los costos ya son altos.
La madurez personal y organizacional se demuestra al valorar la prevención, al entender que cada riesgo gestionado a tiempo es una oportunidad ganada.
Gestionar riesgos no frena los sueños, les da dirección y seguridad. Es mirar al futuro con responsabilidad y actuar antes de que los problemas aparezcan.
El compromiso de Coopac San Miguel
En Coopac San Miguel creemos que el conocimiento transforma. Por eso, fortalecemos las finanzas personales de nuestros socios, promoviendo decisiones informadas que impulsen su progreso.
Del mismo modo, fomentamos en nuestros colaboradores una mentalidad basada en riesgos, porque cuidar lo que construimos juntos es la mejor forma de asegurar nuestro futuro.
Conclusión
Gestionar riesgos es proteger lo que más valoramos: la confianza, el esfuerzo y los sueños de nuestra comunidad Coopac.
La madurez del sistema cooperativo no se mide solo por el crecimiento, sino por su capacidad de prevenir, adaptarse y sostenerse en el tiempo.